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Así fue el terremoto y el tsunami que azotaron Japón en 2011; el más mortífero en la historia del

(CNN) — El 11 de marzo de 2011 un potente terremoto de magnitud 9,1 se produjo a 371 kilómetros al noroeste de Tokio, con una profundidad de 24 kilómetros.

El terremoto causó un tsunami con olas de nueve metros que dañaron varios reactores nucleares en el área.

Ese fue el terremoto más grande que jamás haya golpeado a Japón en su historia.

El total combinado de muertes confirmadas y desaparecidas es de más de 22.000 —casi 20.000 muertes y 2.500 desaparecidos—, según la Agencia de Manejo de Desastres e Incendios de Japón. Las muertes fueron causadas por el terremoto inicial y el tsunami y por las condiciones de salud posteriores al desastre.

  • Así fue la alerta de terremoto y tsunami en Japón en 2016

En el momento del terremoto, Japón tenía 54 reactores nucleares, dos en construcción y 17 centrales eléctricas, que producían aproximadamente el 30% de la electricidad de Japón, según información de la IAEA en 2011.

Los daños materiales causados por el terremoto y el tsunami se estiman en unos 25 billones de yenes (unos 300.000 millones de dólares).

Hay seis reactores en la planta de Fukushima Daiichi de Tokyo Electric Power Company, ubicada a unos 65 km al sur de Sendai.

Un microsievert (mSv) es una unidad de medición de radiación reconocida internacionalmente. Las personas típicamente están expuestas a un total de aproximadamente 1.000 microsieverts en un año.

El gobierno japonés estimó que el tsunami arrasó cerca de cinco millones de toneladas de escombros en alta mar, pero que el 70% se hundió, dejando 1,5 millones de toneladas flotando en el Océano Pacífico. Los escombros no fueron considerados como radiactivos.

Así ocurrieron los hechos el día del tsunami y lo que vino después

El 11 de marzo de 2011 a las 2:46 p. m., hora local, un terremoto de 8,9 grados de magnitud azotó el noreste de Tokio. (8,9 fue magnitud registrada originalmenete; luego se actualizó a 9,0, y finalmente luego a 9,1.).

El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió una alerta de tsunami para el Océano Pacífico desde Japón hasta a Estados Unidos. Aproximadamente una hora después del terremoto, olas de hasta nueve metros de altura golpearon la costa japonesa, barriendo los vehículos, causando el colapso de los edificios, y cortando carreteras y caminos.

El gobierno japonés declaró un estado de emergencia para la planta de energía nuclear cerca de Sendai, a 289 kilómetros de Tokio. Entre 60.000 y 70.000 personas que vivían cerca se les ordenó evacuar a refugios.

Al día siguiente, el 12 de marzo de 2011, una réplica de magnitud 6,2 azotó las prefecturas de Nagano y Niigata durante la noche. Y a las 5:00 a. m. se declara una emergencia nuclear en la central nuclear de Fukushima Daiichi. Los funcionarios informan que el terremoto y el tsunami cortaron la energía eléctrica de la planta, y que los generadores de respaldo habían sido desactivados por el tsunami.

A las 5:56 a. m, otra réplica golpeó la costa oeste de Honshu. Esta vez la magnitud del sismo fue de 6,3. Para ese momento la Agencia Japonesa de Seguridad Nuclear e Industrial anuncia que la radiación cerca de la puerta principal de la planta es ocho veces mayor que el nivel normal. Los sistemas de enfriamiento en tres de las cuatro unidades en la planta de Fukushima Daini fallan, lo que provoca un estado de emergencia allí. Entonces, al menos seis millones de hogares, el 10% de los hogares de Japón, estaban sin electricidad, y un millón de hogares no tenían agua.

El Servicio Geológico de Estados Unidos dice que el terremoto parece haber movido Honshu, la isla principal de Japón, en un metro y medio la tierra sobre su eje. Para ese entonces la tragedia era inminente: se informó que alrededor de 9.500 personas, la mitad de la población de la ciudad, estaban desaparecidas en Minamisanriku, en la costa del Pacífico de Japón.

Para el 13 de marzo, todas las personas que vivían a menos de 10 kilómetros de Fukushima Daini y a 20 kilómetros de las centrales eléctricas de Fukushima Daiichi comienzan una evacuación ordenada por el gobierno. El total evacuado hasta el momento es de aproximadamente 185.000.

Un personal de 50.000 integrantes de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, 190 aviones y 25 barcos están desplegados para ayudar en los esfuerzos de rescate. Y para ese entonces, un funcionario del gobierno dice que puede estar ocurriendo un colapso parcial en la planta dañada de Fukushima Daiichi, provocando temores de una liberación generalizada de material radiactivo.

Hasta ese momento, tres unidades allí habían experimentado problemas importantes al enfriar material radioactivo. La emergencia nuclear se había activado.

Al día siguiente, el reactor número 2 de la planta de Daiichi pierde sus capacidades de enfriamiento y los funcionarios trabajan rápidamente para bombear agua de mar al reactor, como lo han estado haciendo con otros dos reactores en la misma planta, con lo que resuelven la situación. Los trabajadores luchan para enfriar las barras de combustible en otros dos reactores en la planta —No. 1 y No. 3.— pero al mismo tiempo empiezan los apagones en partes de Tokio y ocho prefecturas.

Hasta 45 millones de personas se vieron afectadas por los apagones, que estaban programados para durar hasta abril.

La crisis radioactiva de la planta de Fukushima duró meses, con niveles de radiación "extremadamente altos" y el gobierno de Japón tratando de resolver la crisis. Finalmente en diciembre de ese año el Gobierno de Japón informó una "parada fría" en la central nuclear de Fukushima Daiichi, un hito simbólico que significó que los reactores paralizados de la planta se mantuvieron a temperaturas por debajo del punto de ebullición durante algún tiempo.

En julio de 2012, el informe de la Comisión de Investigación Independiente sobre Accidentes Nucleares de Fukushima encuentra que la crisis nuclear de Fukushima Daiichi fue un "desastre causado por el hombre" que se desarrolló como resultado de la colusión entre el operador de la instalación, los reguladores y el gobierno. El informe también atribuye las fallas en la planta antes y después del 11 de marzo específicamente a la cultura japonesa.

Las consecuencias ambientales y para la salud llegarían años más tarde, cuando en octubre de 2015 el ministerio de salud de Japón dijo que un trabajador de Fukushima fue diagnosticado con leucemia, lo que sería el primer diagnóstico de cáncer vinculado a la limpieza de la planta nuclear.

Finalmente, en febrero de 2016 tres exejecutivos de la Compañía Eléctrica de Tokio, TEPCO, fueron acusados formalmente por cargos de negligencia profesional relacionados con el desastre en la planta de Fukushiima Daiichi. El 2 de febrero de 2017, TEPCO informó que las lecturas atmosféricas del interior de la planta del reactor nuclear No. 2. eran de máximo 530 sieverts por hora, el más alto desde el colapso de 2011.


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